Un esfuerzo sin reconocimiento

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En ocasiones, la vida no nos recompensa como queremos. Quizás sea para bien, por intervención del destino, que aguarda algo bueno en el horizonte. Quizás traiga consecuencias negativas, pero que, al fin y al cabo, son pasajeras y anecdóticas, y esa negatividad acaba por convertirse en positividad, pues  se aprende y mucho de lo malo. La sucesión de hechos determinados con sus respectivos efectos nos ocurre a todos. Y así funciona el mundo, por suerte, o por desgracia.

En el fútbol, la historia es idéntica. El deporte rey arrastra trabajo, esfuerzo, dedicación, sacrificio, y numerosos calificativos más. Dentro de él, hay personas que no cumplen dichos adjetivos meritorios. Otras sí. Hoy vengo a hablar de un futbolista, que, a mi juicio, es un símil de la labor bien hecha: Ayoze Placeres. El jugador, natural de Canarias y criado en la cantera del Tenerife, aterrizó en Cartagena para llevar a cabo su primera experiencia fuera de las Islas. Primer fichaje, un central. Suena bien. Arranca la temporada como suplente, convirtiéndose en el tercer central, el de repuesto a la indiscutible pareja Moisés – Gonzalo Verdú. En la quinta jornada, el conjunto albinegro disputa el encuentro frente al filial del Almería, partido marcado por la festividad de “Carthagineses y Romanos” y sobre todo, por el homenaje a Josico, un niño que obtuvo su silla correspondiente de alto coste gracias a la solidaridad de los cartageneros, que se sumaron a la causa comprando las camisetas que reemplazó el club de la Provincia Marítima y con la que se jugó la contienda. Retomando el tema, primera parte de encuentro y se lesiona el cartagenero Verdú. La grada queda enmudecida, parece algo serio. Y así fue. Entró Ayoze, debutando oficialmente con la elástica blanquinegra. El comienzo fue a lo grande: partido imperial en la zaga y primer gol anotado, el sueño de cualquier joven que desee triunfar en el fútbol. Ahora, al tinerfeño le quedan unos meses de preparación para sustituir con creces al lesionado Gonzalo y demostrar que tiene un hueco en la línea de cuatro. La salida a Mérida (su posible futuro equipo) en la posterior jornada le sirvió para continuar reivindicándose, marcando otro tanto pese a no lograr la victoria.

A raíz de ahí, se hizo con su puesto, encadenando partidos muy buenos y resaltando, en ocasiones, sobre sus compañeros, gracias a su velocidad, su buena llegada al cruce, los cortes y contundencia a la hora de incorporarse a los córners. Un seguro atrás, de esos que no quedan en la división de bronce. El alto defensa, ahora, al hacer una temporada colosal y formar una temible pareja junto con el sevillano Moisés esperaba una oferta del club para continuar, al menos, una temporada más. Los días de verano iban pasando, y se empezaban a hacer oficiales las primeras renovaciones, entre ellas, las de los centrales que arrancaron en los primeros partidos del curso anterior. Es 30 de junio y finaliza el contrato, con la sospecha por parte de la afición de que ya no continuaría en las filas cartageneras. Y esas dudas quedaron despejadas con el anuncio de la llegada del burgalés Michel Zabaco, defensor polivalente que tanto buscaba la directiva para ocupar posiciones, y en este caso, reemplazar a Ayoze.

Mi opinión, como la de cualquier otro, es que la del trabajo duro debe ser siempre recompensado, ya que un compromiso justifica una actitud de respeto y fidelidad, rasgos mostrados por Ayoze. Por eso, una oferta de continuidad hubiese sido correcta y adecuada, para agradecer la tarea y demostrar en este nuevo año su valía. Quizás este no sea su año, pero qué menos que mostrar algo de agradecimiento. Ahora, con el nuevo central y lateral a la vez, Michel, solo espero que actúe al mismo nivel, o superior, que el del canario. Desde aquí, quiero y queremos desearle a Ayoze la mayor de las suertes en sus nuevos destinos, que cumpla todos sus deseos y que Cartagena le gratifica su inmensa actuación.

Ayoze Placeres, en el derby contra el Real Murcia. Fotografía: Pablo Molina (CTEJ)

Ayoze Placeres, en el derby contra el Real Murcia.
Fotografía: Pablo Molina (CTEJ)

 

 

 

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